lunes, 11 de diciembre de 2017

LA MUNTANYETA DELS ESTANYS DE ALMENARA Y EL PUNT DEL CID. POLIBIO INTERPRETADO.

Resultado de imagen de POLIBIOEn el extremo oriental de la sierra de Almenara, junto al marjal, a 2 km de la costa y a 10,5 km de Sagunto está la Muntanyeta dels Estanys. 

Tenía dos cumbres, la mayor de las cuales se situaba al oeste, estando la menor al este, mirando al mar. Ahora la colina oeste está prácticamente arrasada como consecuencia de los trabajos de explotación de una cantera. 


En este lugar se han documentado restos arqueológicos , ya desaparecidos, cuya investigación tiene una larga historia. 

Siguiendo la recopilación del profesor Ferran Arasa, la primera noticia publicada se debe a Masdeu en el año 1800. No obstante, la historia de su descubrimiento parece ser incluso algo anterior.  

La siguiente noticia conocida acerca del yacimiento es una nota de prensa de Pla (1807).  En ella indica que, estando en la falda del monte, apreció «unos grandes carriles» que le condujeron hasta un área de ruinas antiguas, que identificó con el templo de Venus que menciona Polibio (en el libro III, dentro del relato de la segunda guerra púnica se refiere al campamento que los romanos situaron unos 40 estadios al norte de Sagunto, dice, en las proximidades de un templo de Afrodita-Venus. La referencia es demasiado sugerente para obviarla y desde el principio se relacionaron los hallazgos con ella. la refencia ya no aparece en autores posteriores como Tito Livio y Apiano, pero en beneficio de Polibio hay que decir que él vivió mucho más próximo al tiempo de lo hechos).

En los años siguientes, Laborde (1811), el rector de Almenara, J.B. Fígols (1818),  Ribelles (1820), Pla (1821), van haciendo nuevas menciones a estos restos. 

Durante el siglo XX, se hicieron algunos trabajos arqueológicos.  

En 1950, José Alcina efectuó unas excavaciones, sobre las cuales publicó una memoria. En 1958 se efectuó una prospección submarina en el Estany Gran, que posibilitó el hallazgo de cerámicas romanas y medievales, cuyos resultados se publicaron algunos años más tarde. Flétcher y Tarradell efectuaron diversas prospecciones en los años sesenta , así como ciertos miembros del Centro Arqueológico Saguntino que depositaron algunos materiales en el Museo de Sagunto.  Mesado (1966) pudo efectuar el último estudio arqueológico in situ, antes de la destrucción del yacimiento. 

Con posterioridad, el yacimiento ha sido objeto de atención por parte de diversos investigadores. El estudio de Arasa de 1999 es un estudio completo de todo lo que se hizo a esta esa fecha.

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A pesar de todos los esfuerzos realizados, existen aún aspectos polémicos.

¿Estuvo allí el templo que cita Polibio como siguen defendiendo algunos investigadores  como  Corell? ¿No existe base para afirmar tal cosa, siendo los restos hallados antiguos monumentos funerarios en relación a una villa, como defienden Aranegui o Arasa? 

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¿Cómo eran los edificios?

En la cumbre oriental de la Muntanyeta se encontraban las ruinas mencionadas por los primeros autores que se ocupan de este yacimiento. 

El conjunto denominado B ocupaba la cima, siendo el peor conocido de todos; tan sólo existe una referencia de Laborde (1811), quien sitúa en este lugar construcciones, según él, modernas. 

Resultado de imagen de els estanys almenaraSarthou publicó dos fotografías a inicios del siglo xx, en las cuales se aprecian restos de un muro de un metro de altura, así como una base de pilastra estriada. Esta construcción es la que se consideró como un templo romano. 

Alcina (1950) halló ya este edificio muy arrasado y no lo excavó en su totalidad, por lo que no dibujó su planta. En la vertiente norte se apreciaba la sección de un pavimento; a partir de aquí, Alcina excavó una trinchera a lo largo de toda la cima, documentando varios muros (uno de ellos, muy arrasado, de 1,50 m de espesor) dispuestos en diversos ángulos. Tanto en los suelos como en las paredes se apreciaron signos de incendio. 

Este edificio debió tener una altura considerable, y al parecer estaba provisto de pilastras, con las que acaso puedan relacionarse algunos capiteles hallados en el yacimiento; por este motivo, Arasa sugiere que pudiese tratase de un monumento funerario, puesto que es característico de este tipo de construcciones el estar provistos de pilastras exteriores decoradas con capiteles; su datación es indeterminada, pero parece tratarse de una construcción de los primeros siglos del Imperio. 

No obstante,  ello no invalida su posible atribución a un templo. 

Posteriormente, algunos miembros del Centro Arqueológico Saguntino efectuaron una prospección en la que identificaron los restos de otro monumento de menor tamaño, que consideraron también un templo, y que tal vez se relaciona con el otro edificio. Es posible que, dado que se encuentra en el lugar más elevado, se aprovechasen las ruinas de una edificación romana para levantar una construcción defensiva en época medieval, a la que podría referirse Laborde.

(Ambos edificios, uno mayor y otro de menor tamaño, ambos en la cima, forman el conjunto B. El templo es compatible con el edificio de mayor tamaño del conjunto B). 

El denominado «conjunto C»  se encontraba en el lado sur de la cima situada más cercana al mar, a unos 10 m. del edificio menor del conjunto B. En su interior había una serie de compartimentaciones, un añadido posiblemente altomedieval, que desfiguraría el edifico originario. Se identifica esta construcción con un monumento funerario y tanto el ritual de la inhumación como otros indicios apuntan que se trata de un mausoleo romano  de los siglos III o IV. 

El dato clave de si las tumbas son contemporáneas o posteriores a la construcción del edificio no puede comprobarse en la actualidad. 

Según Mesado (que todavía vio los restos), el denominado «monumento C» tenía una planta rectangular de 17,05 x 8,45 m; tenía dos puertas, una abierta al sur y otra al oeste. En su interior, adosada al lado norte, se encontraba la cámara funeraria; consistía en una habitación de planta rectangular, de 8,80 x 4 m, con una puerta en el lado este; en su lado oeste había tres tumbas de inhumación, que no contenían ajuar. Se debía acceder al monumento por el lado sur, mediante una escalinata que se conservaba en unas dimensiones de 4,50 x 1,80 m. 
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Inscripciones

En relación con el mausoleo puede ponerse un amplio conjunto de 13 inscripciones, que pertenecen a varias familias de la élite saguntina; por ello, no puede afirmarse con seguridad que Sergia Sergilla, uno de los personajes mencionados en las inscripciones, fuese la primera destinataria del mausoleo. En cualquier caso, resulta extraña esta profusión de personajes distintos en un mismo mausoleo. 


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El tercer edificio

Al sur del edificio C, Pla y Ribelles (1820s) situaban otra construcción «edificio D», donde efectuaron sus primeras excavaciones. Era una estructura de planta rectangular, de (9 x 5,4 m), con muros de 2 palmos (45 cm) de espesor, en cuyos extremos había dos elementos semicirculares a modo de exedras o ábsides, separados del resto de la construcción por sendas paredes: un edificio de planta rectangular biabsidada. 

Según Pla, tenía un pavimento formado por «ladrillo rojo y piedrecitas menudas», que podría ser un opus signinum. En este lugar se hallaron ocho pedestales, en su mayoría inscripciones funerarias. En la exedra del lado oeste se halló un relieve con representación de armas, así como tres fragmentos de una inscripción monumental con el texto Sergius M. [.....]. También se hallaron fragmentos de mármol blanco y otro bloque con molduras, que debían pertenecer a un revestimiento interior, quizás de este mismo edificio. Arasa supone que se trata de una construcción de tipo funerario, que en base a las inscripciones documentadas en los pedestales debe datarse hacia finales del siglo ii e inicios del iii, y que debe corresponder a un culto funerario de carácter familiar. 
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En resumen

se puede decir que las estructuras arquitectónicas estaban distribuidas en tres terrazas situadas en la cumbre y en la vertiente oriental (la que mira al mar). Todos ellos formaban un conjunto monumental, del que sabemos que los dos edificios inferiores tenían carácter funerario, mientras que del otro edificio sólo sabemos que tenía unos muros (muy gruesos) de 1,50 m de espesor y un pórtico con pilastras. 

Puesto que los otros dos monumentos son de cronología «avanzada», debido a la existencia del ritual de inhumación en un caso y a un inscripción del  año 326 otro, se puede plantear que el tercer edificio sea anterior, quizás del siglo I, como parecen indicar los elementos arquitectónicos. 

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El cuarto edificio

En la cumbre oeste de la Muntanyeta ( en la parte contraria al mar, la que mira hacia la ubicación actual de Almenara) había una construcción (denominada «edificio A») de planta rectangular, orientada al noroeste, con unas dimensiones de 9,1 x 7,7 m, que estaba provista de un ábside central que le proporcionaba una longitud total de 10,8 m. El interior estaba dividido en tres naves. 

Alcina la identificó con una ermita medieval, a partir de la planta y de las cerámicas halladas en la excavación, aunque hace mención al hallazgo de grandes ladrillos y tégulas con impresiones digitales. Por sus reducidas dimensiones y especialmente la distribución del espacio interior, Pérez Sánchez (1985) cree que puede tratarse de una iglesia paleocristiana, en lo que es seguido por Arasa. 

Es interesante señalar que en la zona se encontró cerámica de aspecto supuestamente «medieval» (pero que podría ser tardorromana), con decoración de acanaladuras, así como tégulas romanas, algunas de ellas unidas con argamasa, lo que permitió a Alcina suponer que formaban parte del techo de la construcción. 

Actualmente tan sólo quedan escasos restos, visibles en el mismo borde de la cantera que destruyó la mayor parte del edificio. Hipotéticamente en relación con este edificio pone Arasa un fragmento de inscripción hallado en prospecciones subacuáticas en el estanque, de discutible carácter cristiano, puesto que sólo se conserva un texto de difícil interpretación, en el que se aprecia la terminación -tor, que supone pudo completarse como viator y estar en relación con una inscripción colocada fuera del templo, destinada a llamar la atención del viandate. 

Dado que se trata, al parecer, de un edificio aislado, Arasa supone que pudo tratarse de una parroquia (posiblemente del siglo vi) de un pequeño núcleo habitado cercano a Saguntum. En el cuello que unía esta colina con la Muntanya Blanca, en el extremo oeste, existían unas carriladas (descritas por Pla y Ribelles) que ascendían por el lado norte; Mesado pudo verlas todavía en una longitud de 10 m, con una profundidad máxima de 50 cm.  es posible que estas carriladas deban explicarse como accesos a la zona de Els Estanys, o bien podrían corresponder a un camino que comunicase la zona septentrional con esta zona evitando las lagunas.


Los restos de la llanura y Estanys ¿Una villa?

Según Pla, los restos no se limitaban a la Muntanyeta, sino que también en «gran parte de la llanura oriental [...] todo su contorno está lleno de vestigios de paredes romanas, de fragmentos de urnas, de ánforas cinerarias, vasos purpúreos,  ladrillos sepulcrales», y se hallaron, en los trabajos agrícolas, «ramales de paredes enteras». También Ribelles hace mención de «fragmentos de tinajas, ánforas, ladrillos, tejas y barros saguntinos que cubren la tierra en la extensión de un cuarto de legua» (1,3 km). 

Laborde (1811) mencionaba también la existencia de ruinas junto al Estany, que según él testimonian la extensión de una antigua ciudad. Todo ello parece indicar que al pie de la Muntanyeta, posiblemente junto a su lado meridional, existió un asentamiento romano. De todos modos, las últimas intervenciones proporcionaron pocos materiales. 

Según Pla (1821) a cierta distancia de la Muntanyeta se halló un contrapeso de prensa hecho de piedra de Sagunto, con muescas laterales, que pesaba más de 500 arrobas (5 toneladas), así como otra piedra cuadrada (también con muescas); en la vertiente de la Muntanyeta se halló un fragmento de otra, similar a la primera. Asimismo, Alcina halló en la vertiente del monte una base de prensa, que interpreta con dudas como una base de columna. Por todo ello, hay motivos para identificar el yacimiento con un asentamiento rural. 

Por Chabret y las notas de Cebrián consultadas por Alcina sabemos que en el siglo xix se extrajeron tierras de la vertiente meridional de la Muntanyeta, y se hallaron sepulturas, sillares y numerosos objetos cerámicos. 

Cebrián excavó tambièn en esta zona algunos enterramientos sin ajuar; Alcina recogió noticias sobre la aparición de enterramientos de tégulas con cubiertas a doble vertiente en un huerto de naranjos cercano a los Estanys. 

En 1961, un tractor destruyó, en la zona llana situada al sur de la Muntanyeta, diversas tumbas con cubierta de losas; en el corte que quedó al pie de la Muntanyeta vio Mesado todavía tres de estos enterramientos. 

Según los datos proporcionados por Pla (1821) algunas tumbas de tégulas se encontraron apoyadas en uno de los contrapesos de prensa hallados en este lugar, dado que encrontró pegados al mismo «algunos ladrillos sepulcrales»; asociada a ellas (y también pegada al contrapeso de prensa) se halló una botellita de bronce con dos asas y parte de una cadenita.

La reutilización de los edificios, la abundante cerámica medieval y los numerosos enterramientos indican una intensa ocupación medieval del lugar. 

De muchos elementos decorados no se conoce la procedencia exacta. Se encontraron reutilizados en muchos lugares, como la torre del Mar (construida en el siglo xvi y destruida en 1801), o la capilla nueva del convento de Almenara (derribada en 1839), así como, según Pla, en muchas «paredes, umbrales y poyos» de Almenara. Pla menciona el hallazgo de columnas estriadas, molduras, volutas, cornisas, basas de piedra caliza azul saguntina y una llave de arco toral de mármol blanco, hallada por él mismo.

Laborde reproduce también algunos de estos elementos, como pilastras, un fragmento de moldura y un muro de opus quadratum con decoración de almohadillado.

Ribelles menciona también «zócalos de pilastras de cuatro caras» y dice que las piedras presentan muestras de haber sido incendiadas. El hallazgo de un capitel jónico publicado por Chabret es interpretado como perteneciente a un ámbito privado, tal vez unos baños.

Huguet  menciona un capitel dórico, «que no acusa gran pureza de estilo». Alcina hace referencia a algunos elementos arquitectónicos como metopas y triglifos. Asimismo, Mesado (1986) menciona diversos objetos, como un fragmento de friso decorado con óvulos y algunos fragmentos escultóricos, entre ellos la representación de una gran pechina sobre una basa jónica, un relieve de armas de mala factura y una especie de canal con protuberancias bulbosas, de los cuales se han publicado reproducciones gráficas.

En cuanto a la pechina, que Arasa sugiere que pudiese formar parte de la decoración de una zona ajardinada de la supuesta villa romana (tal vez un ninfeo o unos baños), señala su conocida relación simbólica con la diosa Venus, haciendo hincapié en su representación en las monedas saguntinas, con lo que Venus podría haber ejercido un papel de protectora de la ciudad de Saguntum.

¿Un puerto?

En la zona occidental de Estanys, V. Pla vio un muro de hormigón de 20 palmos (4,5 m) de longitud, en forma de ángulo obtuso, así como restos de una torre situada en el centro del Estany Gran; estos elementos le llevaron a pensar que se trataba de los restos de un puerto. 

Valcárcel, en un croquis que realizó de los mismos, presenta el muro de hormigón como un malecón, así como la supuesta torre mencionada por Pla. Cueco (1960) estudió estos dos elementos, llegando a la conclusión de que ambos tenían más de 4 m de alto; la torre medía 1,75 m de diámetro y a su alrededor había una gran cantidad de sillares; en el lado oeste de este estanque localizó una alineación de sillares que formaban un muro de contención de más de 100 m. de largo, que en algunos tramos presentaba decoración de almohadillado. 

En las prospecciones subacuáticas de 1958, además de hallarse fragmentos de sigillata, ánforas, tubos y un opérculo (Martín 1971) se pudo comprobar la existencia del citado muro, construido con sillares regulares, cuya profundidad descendía hasta los cinco o siete metros; en ocasiones (como en el estiaje de 1994) es posible observarlo directamente. Arasa supone que era un muro de contención para asentar las construcciones de la villa que emplaza en este lugar sobre los terrenos pantanosos, suponiendo que el hipotético faro (la torre de 1,75 de diámetro) sea en realidad una construcción decorativa en una especie de ínsula artificial que debería emplazarse en este punto.

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LA PLANA ROMANA

El poblamiento en la Plana en la época romana

Ramón Járrega
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Con todos estos datos se pueden hacer algunas afirmaciones y plantear algunas preguntas:

Parece claro que en la parte más elevada de la colina existió un conjunto de edificios, algunos de ellos relacionados con cultos funerarios. Los hallazgos no son incompatibles con que algún edificio más grande, con gruesos muros y pilastras fuese un templo.

Parece claro también que en la base de la colina, junto a la marjal existió un habitat, que podría ser rural, y en concreto podría ser un villa.

De lo que no cabe duda es de la estrecha relación de todo ellos con la próxima ciudad de Sagunto.

Parece también que el tiempo de ocupación principal es el de los siglos I, II y III, y que pudo haber una reutilización de parte de los edificios de la cima después de la caída del Imperio, pero antes de la dominación árabe.

Resultado de imagen de villa romana con embarcaderoSi lo que había junto a la marjal era una villa, no parece que puede atribuírsele todo el conjunto de edificios a su uso privado, pues los datos de las inscripciones se refieren a familias distintas. 

El muro tipo malecón de la marjal es sin duda interesante. No parece que la marjal fuese un lugar apropiado para la existencia de un puerto lagunar interior. Habría que buscar la respuesta a la forma en la que se resolvía la salida al mar, y además el puerto de Sagunto está muy próximo.  Si el malecón fue realmente un embarcadero para ser utilizado por embarcaciones dentro de la marjal, entonces sin duda se trata de una villa de gran magnificencia y habría que preguntarse entonces quiénes fueron sus habitantes. 

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Problemas en el relato de Polibio. La lógica de la situación.


Los especialistas que se muestran escépticos con respecto a que el templo que aparece en el relato de Polibio estuviese realmente en esta ubicación se basan en algunas dificultades que se desprenden de la lógica misma del relato y de los resultados de los hallazgo arqueológicos.

Para empezar, se dice, el episodio que se cuenta no tiene correlato en otros textos de Tito Libio o Apiano. Este episodio se refiere a que el ejercito romano podría haberse acercado a Sagunto no mucho después de un primer desembarco del ejercito romano en las costas de Tarragona.

El caso es que Polibio cuenta un historia curiosa en la que los rehenes que había capturado Anibal en su recorrido hacia el norte en dirección final Roma, habían sido enviados a Sagunto como una interesante estrategia de guerra; de tal modo que esos rehenes serían la garantía de que las ciudades íberas que había ido dejando atrás en su avance no tendría la tentación de unirse a los romanos.

La historia se hace curiosa cuando un personaje de origen íbero convence a un capitán de la guardia cartaginés (de ambos dalos nombres) para que colabore con él en la liberación de los rehenes, con el supuesto argumento de que por un lado ésto servirá para disuadir al ejercito romano acampado cerca ( a cuarenta estadios) de asaltar Sagunto; y por otro lado, podría servir a los cartagineses como acto de buena voluntad hacia los íberos.

Según Polibio los argumentos del íbero convencen al cartaginés y el primero se pone en contacto con los romanos. Los rehenes quedan liberados e incluso este personaje actúa como protagonista en la devolución de los rehenes a sus ciudades de origen.

El relato es tan extraño y con tantos detalles que no parece una invención, al menos una completa invención. Si tiene fundamento real, tuvo que suceder poco después del paso de Anibal hacia el norte, pasado el primer invierno después del sitio y la destrucción de Sagunto.

Aceptada la verosimilitud del relato, se puede entrar en los detalles.

Se puede alegar que la distancia de 40 estadios es corta para la distancia que existe realmente entre Sagunto y la montañeta de Els Estanys. Pero esta distancia sólo puede ser tomada como un orden de magnitud (pongamos entre 30 y 50 estadios) con lo cual la distancia podría ser compatible.

Según lo que cuenta Polibio se puede interpretar que el ejercito acampó en un lugar desde el que se podía tener un control visual de Sagunto, a la vez que el resguardo que podía proporcionar la elevación del entorno. Todo ello compatible con el espacio alrededor  de la montañeta (sierra de Almenara).

Finalmente, se puede alegar como dificultad principal que la marjal que forman Els Estanys no permitía la conexión entre el ejercito situado en tierra y las embarcaciones fondeadas  en la costa, una conexión a la que se refiere Polibio y que se considera fundamental para el apoyo logístico de la campaña.

Aunque ciertamente el paso a pie por el Estanys no es razonable, no es improbable que dada su configuración, la comunicación entre un campamento situado inmediatamente al sur de la sierra de Almenara, a su resguardo, tuviera comunicación posible con el mar, conocida  por  la avanzadilla exploratoria del  grueso del ejército.

Como conclusión se puede decir que esta última hipótesis no es ni incompatible con el relato de Polibio ni con las investigaciones arqueológicas, ni es inverosimil. Por lo tanto, la hipótesis de que hubo un templo griego en esa ubicación se puede seguir manteniendo a pesar de todo.

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El campamento romano en el Punt del Cid


Al contrario que sucede con el templo de Venus, es mucho más difícil sostener que el campamento del ejercito romano estuviese en aquella ocasión relatada por Polibio, o en ocasiones posteriores, en el Punt del Cid, una colina adyacente al sur de  la montañeta de Els Estanys.

Desde los años 1930s se tiene una descripción de los restos hallados en esta colina, debida a Schulten:

" El recinto amurallado presenta forma trapezoidal, en el que se reconocen cuatro esquinas. Las medidas máxima del trapecio son 470 metros de largo por 300 de ancho, siendo la superficie de 9,4 Has. El grueso de los muros varia entre 1 y 1,20 metros. Los muros están hechos de dos paredes con un relleno en medio.  Se conservan 15 torres: siete en la banda de 3-4 x 4-6 metros. en el lado sur se conservan dos torres que flanquean una puerta de 3 metros".

El hecho de que este recinnto apenas tenga divisiones interiores, su tamaño, su ubicación; hacen pensar de modo inmediato en que este fuese el campamento que utilizó el ejército de Escipión en el verano del 217 a. de C., que aparece en el relato de Polibio. Incluso se sacan conclusiones del tipo de que por la superficie ocupada este campamento habría acogido dos legiones.



¿Pero se trata de un recinto construido en época romana? Para dar respuesta a esa pregunta hacía falta una prospección más detallada.

Una primera campaña fue realizada en los años ochenta por Gusi, y ha sido publicada por F. Arasa.

Lo que podría ser más decisivo, en el caso de hallarse, son los restos de cerámica, que son los que permiten poner fechas. En este caso, pese a que la forma del recinto y sus construcciones interiores son compatibles con un campamento romano, sin embargo, la cerámica hallada es típicamente medieval. 

El problema entonces es que algo que se parece mucho a un campamento romano, salvo quizás en la poca consistencia de la fabrica, habría de fecharse como medieval. No se parece sin embargo a un castillo hispano-musulman ni a un refugio en altura medieval.

Parece algo hecho para durar, pero que duró poco. Que se buscaba la protección de la muralla, pero que no se necesitaba una defensa excesiva. 

(Quizás no se adivinaba el peligro pero el peligro llegó de repente).

¿Quién construyó el recinto? ¿En qué momento?¿Para qué fin? ¿Qué relación tenía con Sagunto?

la hipótesis del uso militar temporal no es descartable, pero habría que situarla en su contexto. Y ese contexto parece apuntar a un momento que no está lejos del final del Imperio, quizás en la época romano-bizantina, genéricamente altomedieval.


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EL PUNT DEL CID D'ALMENARA (LA PLANABAIXA, CASTELLÓ). NOTES SOBRE LA PRIMERACAMPANYA D'EXCAVACIONS 

FERRAN ARASA I GIL

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viernes, 8 de diciembre de 2017

LA FONT CALDA Y EL SANTUARIO DE SANTA BÁRBARA INTERPRETADOS.

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La Font Calda


La primera referencia escrita a una fuente de agua caliente en la Villavieja de Nules aparece en un documento de 1527. Pocos años más tarde, en 1538, la menciona el cronista Beuter, y en 1610 aparece citada por Escolano.

La primera noticia acerca de restos de unas posibles termas romanas fue hecha por Lemos más tarde, en 1788.  Se refiere a la existencia de unos baños romanos que aprovechaban las aguas de esta fuente, indicando que los más viejos del lugar recordaban la existencia de sus restos (que por su pequeñez llamaron las casetas), en el campo situado «a la izquierda saliendo por la Calle de San Vicente para el Lavadero». Todo ello ya no era visible entonces.

Ya en el siglo XX, Esteve  dice que en los años 1920s, a poca distancia de la fuente termal, se veían aún los baños de los moros, consistentes en unos muros con restos de bóveda por uno de sus lados. Más interesante es que menciona también una balsa de planta redonda, situada más abajo del castillo,  de dura mampostería de piedras unidas con mortero, que recibía el agua de una fuente actualmente perdida. 

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Esta balsa es compatible con una piscina limaria (de decantación de limos),  antes de llegar a las termas situadas más abajo. Sería similar a la hallada en  Mas d’en Gras (Vila-seca), cerca de Tarragona. 

Un dato interesante es el que apuntan Felip y Vicent, que  hacen referencia a la evidencia del paso de una vía romana junto a la fuente.


Interesante también es que  en un radio inferior a los 150 m desde la fuente se han hallado un as de Claudio I y un sestercio de Trajano, así como monedas de «Máximo Pío Augusto (¿?)». 


En 1987, se hallaron fragmentos de tégulas, ánforas, dolia, cerámica común y una base de sigillata hispánica con la marca Acouanus. Esteve hace referencia al hallazgo de un «gran bronce»  de Nerón y otro de Trajano, hallado en la salida de la población hacia Nules (un dato este último sin duda interesante).

¿En qué época pudieron estar funcionando las baños?

Los materiales encontrados, aunque escasos, permiten documentar una ocupación fechada en los siglos I y II. La referencia a Magno Máximo indicaría una ocupación en época posterior tardorromana.

Lo que se puede afirmar es que las cerámicas romanas y las monedas de Claudio y Trajano, así como el pavimento de mortero, y las referencias a otros restos arquitectónicos, prueban la existencia de un establecimiento de época romana imperial en el casco urbano de la Vilavella de Nules. Aunque no queda claro, en principio, si tuvo un carácter privado o público.


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El santuario (Santa Bárbara)

¿Dónde está?

A 500 metros al este de la Font Calda. En el cuello de un espolón donde anteriormente había habido un poblado fortificado de la Edad del Bronce. 

El yacimiento fue descubierto por F. Esteve en 1924. En visitas posteriores, recogió un altarcito, una inscripción, fragmentos escultóricos de mármol (que representan un pie humano y un conejo o una liebre), una terracota representando una cabeza humana femenina y una figura pequeña que parece una antefixa. 

La zona sufrió intensos bombardeos en 1938, durante la guerra civil por lo que después de ella los indicios han quedado mucho menos claros.

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Moneo, en un estudio sobre santuarios ibéricos realizado en 2003, se ocupa del de Santa Bàrbara,  señalando su origen indígena, con una fecha que sitúa hacia los siglos II y I a. de J. C. Este primitivo santuario, al aire libre, tendría una plataforma adosada a la pared natural, que debió cumplir funciones de sancta sanctorum. Sugiere asimismo que el santuario pudo tener una función de control territorial (no se trata ni de un santuario urbano ni periurbano).

La construcción con muros de piedra sin mortero debió ser muy sencilla, con un área abierta delante, pudiendo ser estas estructuras posteriores a las de un santuario más antiguo, puesto que estas se corresponden con un santuario romano, con una serie de ofrendas que debieron depositarse junto a una edícula (un templete que puede servir como tabernáculo o relicario). La presencia de grandes amontonamientos de piedra podrían haber alterado (u ocultado) la existencia de algún edificio desaparecido anterior (ibérico). Incluso los restos de un posible templo podrían estar en algún otro lugar adyacente, o haber desaparecido por la reutilización del material. 

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Inscripciones, cerámica,  monedas y huesos.

En cualquier caso, la Muntanya de Santa Bàrbara constituye el segundo conjunto epigráfico de la Plana por importancia numérica (15 inscripciones), después del de Els Estanys. 

Las inscripciones forman parte de exvotos, apareciendo las fórmulas ex voto, votum solvit y votum solvit liberns animo. Tres de ellas contienen quizás una dedicación a Apolo; en una de éstas se conserva un nombre, Rodope, que puede identificarse con el nombre de la dedicante. 

Las otras inscripciones no conservan el nombre de la divinidad, pero sí el de los dedicantes: en un caso es Baebius ---[G]raphicus, en otro Coelia Rhodine. 

Resultado de imagen de santuario de santa barbara villaviejaPosiblemente la mayoría de los dedicantes debían ser libertos, como se desprende de sus nombres griegos. A unos 100 metros del santuario apareció otra inscripción, el nombre de la dedicante, inseguro, parece leerse Marciana, y se aprecia el texto [..]arracone, cosa que permite suponer que se trata de una tarraconense.

Teniendo en cuenta que la inscripción no se halló directamente en el santuario es posible que quepa relacionarlo más directamente no con el santuario sino con la Font Calda, es decir, el balneario.

Por otro lado, se han recogido 78 fragmentos escultóricos de mármol blanco, de los cuales 50 son amorfos, y el resto está muy erosionado; de todos modos, se han identificado representaciones de figuras humanas (un fragmento de pie con cáliga de tamaño próximo al natural, un fragmento de mano) y de animales (la parte anterior de la efigie de un conejo o una liebre, y un cuello y parte de la cabeza de un caballito). 

Los restos permiten identificar un mínimo de 8 figuras diferentes, de las cuales 3 son humanas (un guerrero, otra figura posiblemente también armada y otra de características indeterminadas, pero que, por la posible presencia de un tirso, podría ser una representación de Baco) y 5 animales (un conejo o una liebre, un caballito y posiblemente dos más, así como un posible león, identificado por una parte de su melena). 

También se hallaron dos entalles, uno de jaspe con la representación de Mars Ultor, que data del siglo II, y otro de cornalina con la representación de Apolo Citaredo, que puede ser del siglo I. 

Los materiales cerámicos son abundantes, habiéndose hallado cerámica ibé­rica (vasitos para libaciones rituales), así como cerámicas romanas diversas. 

De época tardoantigua son algunos fragmentos informes de sigillata lucente y sigillata africana D. 

Asimismo, se han hallado fragmentos de ánforas, así como abundantes fragmentos de vidrio, una cabeza de aguja y un peque­ño dado de hueso, numerosos clavos de hierro, parte de una aguja y otros objetos de bronce, una aguja de plata y un broche de oro de doble gancho. 

Existe también un importante conjunto de monedas (86), formado por un shekel hispano-cartaginés, un victoriato y un sextante de la ceca de Roma, tres quadrantes de Arse, y monedas de Claudio, Nerón, Tito, Domiciano, Nerva, Trajano (9), Adriano (19), Antonino Pío, Faustina, Marco Aurelio, Alejandro Severo, Galieno, Claudio II, Quintilo, Aureliano, Tétrico, Severina, Probo, Diocleciano, Maximiano, Constancio Cloro, Constantino I, Constantino II, Delmacio, Constancio II, Valentiniano II, Magno Máximo y Teodosio (todo un repertorio que podría abarcar desde principios del siglo II a. de C. hasta el finales del siglo IV, con un punto alto de frecuentación en el siglo II).

Se halló también un considerable conjunto de huesos que probablemente correspondían a ofrendas, muchos de ellos ennegrecidos por el fuego, lo que permite suponer que después del sacrificio las ofrendas eran ingeridas (cerdos, ovejas, cabras, gallos y conejos; en menor proporción aparecen también pájaros: perdices, garzas, tordos, pinzones, etc). 

Las inscripciones tienen distintas fechas: tres de ellas (una de las cuales es la de [..]arracone, que se halló fuera del santuario) a inicios del siglo i, cuatro a finales del mismo siglo o inicios del ii, tres en el siglo ii, cuatro en los siglos i-ii y otra es de cronología indeterminada; proporcionan una datación para el santuario (por vía epigráfica) comprendida entre los siglos I y II de nuestra Era, con una aparente mayor concentración en la segunda centuria, lo cual es coherente con las monedas encontradas.

Los abundantes materiales cerámicos encontrados muestran una mayor concentración entre inicios del siglo i y el ii, con una ocupación poco importante numéricamente de los siglos IV y V.
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Los hallazgos son suficientes  para determinar que el yacimiento corresponde a un santuario ubicado en altura, de factura muy simple, debido a que los escasos restos arquitectónicos documentados al consistir en muros hechos con piedras unidas sin mortero y ante la ausencia de pavimentos. Sin embargo, al no haberse podido demostrar la relación entre estos muros y el santuario, es posible la existencia de un edificio no localizado, bien por no haberse excavado sus restos, bien por haber desaparecido al reutilizar el material. 

No se sabe si el santuario estaba dedicado a una divinidad típicamente romana o se trata de la asimilación de un numen ibérico a una divinidad romana, tal vez Apolo. 

La presencia de vasitos ibéricos aparentemente relacionados con libaciones permite suponer que el santuario pudiese tener un origen prerromano, o de época iberorromana, lo que refuerza la posibilidad de que la divinidad o las divinidades veneradas fuesen indígenas. Tampoco es posible saber si existía o no una relación entre el santuario y la Font Calda, teniendo en cuenta su proximidad y el hecho de que algunas fuentes se asociaban al culto a divinidades salutíferas.


La inscripción con el texto [..]arracone permite suponer que un personaje procedente de Tarraco (Tarragona) pasó por esta zona y dejó un exvoto, lo que puede relacionarse con el santuario y muy posiblemente con la fuente termal. Lo cual no es nada raro, pues ciudadanos tarraconenses ofrecieron también exvotos a Apolo en otro ámbito termal, en Caldes de Montbui (Barcelona),(el culto a Apolo podía haberse extendido en Hispania a partir de Tarraco).

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Con estos datos se pueden hacer conjeturas sugerentes:

Si se toma como hipótesis que la vía Augusta seguía un trazado que en este tramo pasaba a unos dos kilómetros de la font Calda, entonces algunos datos adquieren sentido.

Si la vía Augusta se construye a principios del siglo I, la Font Calda y el ya posiblemente santuario indígena quedan muy próximos a la ruta principal entre Tarragona y Sagunto. 

No era nada extraño que se utilizaran las fuentes termales en las rutas largas para hacer un alto en el camino. Especialmente eran visitadas las fuentes que quedaban próximas a una ciudad, puesto que podía usarse para entrar en ella ya liberados del polvo del camino.

La fuente y el santuario podían ser pues una parada agradable en la ruta de Tarragona a Sagunto (en el último día de viaje después de haber pasado la noche en Sebelaci o Noulas, en el cruce del Mijares) y una ocasión para realizar una ofrenda a cambio de pedir los favores que a cada cual le pareciesen más urgentes, e incluso que algunos hicieran el viaje expresamente.

No es tampoco nada extraño que los años de mayor frecuentación sean los que se corresponden con los siglos I y II; sobre todo el siglo II, el siglo de mayor esplendor del Imperio, y dentro de éste, los reinados de Trajano y Adriano.

En el siglo III, tras la muerte de Alejandro Severo se suceden cincuenta años de una crisis profunda que se traduce en una crisis del comercio a larga distancia. Se retrae la economía para volverse más local, y las rutas de largo recorrido se hacen con mucha menos frecuencia. Quizás se recuperan a partir del reinado de Diocleciano, al final del siglo, y quizás se restablecen en el siglo IV y principios del V, para decaer finalmente con la caída definitiva del Imperio. 

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Religio iberica: santuarios, ritos y divinidades (siglos VII-I A.C.)


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lunes, 27 de noviembre de 2017

VILLA ROMANA DE BENICATÓ. VIDA COTIDIANA EN EL ESTE DE HISPANIA DURANTE EL IMPERIO

Resultado de imagen de benicato nulesLa villa de Benicató es la mejor conocida en el área de la Plan de Castellón, plana aluvial del río Mijares. 

Probablemente pertenece a un fundus de medianas dimensiones, con una zona habitable que supera los 1000 metros cuadrados y cuya extensión total aparentemente era de 1,5 a 2 hectáreas.

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Los romanos denominaban municipium a las poblaciones que estaban amuralladas (la palabra incluye al verbo amurallar, munio). Contemplaban dos tipos de poblaciones rurales no amuralladas, el fundus y el ager. El ager era un asentamiento rural más reducido, quizás no habitado de forma permanente. el fundus es un asentamiento rural habitado de forma permanente y con una actividad notable.
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Esquema de un fundus 
En los alrededores de Benicató existían como mínimo tres o cuatro fincas (el Rajadell, el Camí Nou, l’Alter de l’Alcúdia y Torremotxa), a una distancia de 1,5 km. mas o menos, lo cual permite, con reservas, tener una idea de la distancia media existente entre los distintos fundi. 


No es posible determinar ahora si los materiales de la época final de la Republica corresponden ya a la villa romana,  o por el contrario a un hábitat ibérico de llanura, cuya relación de continuidad con la villa es desconocida. 

La cerámica campaniense tipo B puede corresponder a una datación inicial de la villa hacia mediados del siglo I a. de C.. Aunque la presencia de cerámica campaniense A, así como de monedas romanas republicanas anteriores no permite descartar una cronología algo más antigua. 

No hay datos que permitan saber si el hábitat tenía ya o no la estructura de una villa en época republicana, y en tal caso cuál es su cronología inicial concreta.  

Con el Imperio, debió experimentar, eso sí, un importante crecimiento en época de Augusto, aunque ningún dato concreto permite hacer tal precisión cronológica, llegando a su máximo esplendor entre el siglo II y bien entrado el siglo III de nuestra Era. 

Un indicio de este esplendor son los mosaicos policromos hallados; así como el peristilo y los baños, que indican que es una típica villa romana del Alto Imperio, y que debió ser una de las más importantes de la Plana Baixa. 

Desde el punto de vista funcional, y pese a la presencia de elementos lujosos como los mosaicos, su disposición es muy sencilla, con una coincidencia de habitaciones lujosas y áreas fabriles alrededor del mismo perisitilo, lo que resulta un tanto atípico. Se ha podido identificar parte de la pars urbana de la villa, las habitaciones (cubicula) y unos pequeños baños (balnea); estas dependencias estaban concentradas en los lados noreste y sudeste del peristilo, mientras que la parte noroeste estaba dedicada a las labores agrícolas.  Se han documentado también los restos de un posible torcularium y de un lacus o depó­sito, todo ello sin duda para la transformación de productos agrícolas, aunque no se puede precisar si se trataba de aceite o vino. 
Torcularium (modelo)

Con posterioridad, se supone que la villa experimentó una fase de decadencia, aunque presenta una evidente perduración en el Bajo Imperio. La sustitución de un mosaico por un pavimento de tierra, en el interior del cual se hallaron monedas «posteriores» al año 256, ha hecho pensar que la villa fue temporalmente abandonada, sin que existan indicios de incendio. 

De todos modos, no existen datos que permi­tan aseverar este supuesto abandono, sino tan sólo la existencia de una remodelación que debió de producirse a mediados del siglo III, el siglo de la crisis general en el Imperio, o ya en el siguiente. 

La fase final de la dominación romana es muy mal conocida, al existir pocos materiales de esta época y ninguna estructura arquitectónica atribuible a este momento. Sin embargo, los fragmentos de cerámica se fechan en pleno siglo VI, lo que permite pensar en una gran longevidad de la villa, quizás con alguna interrupción. 

Curiosamente, esta longevidad se documenta en otra de las villas excavadas en la Plana, la de l’Horta Seca (La Vall d’Uixó). 

Considerando que la inscripción cristiana encontrado en Cami Nou hace (con casi total seguridad) referencia a una consagración cristiana (probablemente de una capilla) fechada muy precisamente en el año 512,  nos sitúa ante la erección de una basílica de época visigoda (la única conocida en la Plana, junto con la dels Estanys), que es posible vincular con la villa de Benicató, que continuaba activa en el siglo VI. 

Es posible, por lo tanto, que los propietarios de la villa fuesen los fundadores de la capilla, como se constata en otros casos en Hispania.

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Un catálogo completo de la arqueología romana de la Plana de Castellón:

El poblamiento en la Plana en la época romana

RAMÓN JÁRREGA DOMÍNGUEZ
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La villa de Benicató nace en la República, tiene su esplendor durante el Imperio, sufre la crisis del siglo III, y sobrevive en el periodo inicial de la época visigoda, y de la cristianización. 

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LA CONEXIÓN DE ONDA CON EL MAR

Las fuentes escritas árabes, los documentos cristianos inmediatos a la conquista y la aparición de un palacio taifa en lo alto de la alcazaba de la ciudad informan acerca del importante papel que tuvo la madīna de Onda en el territorio septentrional de Sharq al-Andalus. 

De esta fuentes se deduce que en el siglo XIII, inmediatamente antes de la conquista de rey don Jaime, Onda era una capital de distrito en donde convergían altos cargos del estado, intelectuales y comerciantes y algo que es menos obvio: una zona portuaria a más de 20 km de distancia.

Onda se fue configurando como una importante madīna dentro de la cora Balansya, convirtiéndose en el siglo xi en un iqlīm con responsabilidades fiscales y tributarias. Pero, como era habitual en el levante peninsular, Balansya era una cora con escaso peso demográfico lo que propiciaría su adhesión, a finales del califato, a la cora de Tortosa, pasando también Onda a formar parte de dicha comarca. 

Con la disgregación del califato y la aparición de diversos reinos taifas, gobernados mayoritariamente en la zona de Sharq Al-Andalus por eslavones, Onda, como tantos otros lugares, fue pasando de taifa en taifa . No obstante, este periodo supuso un punto de inflexión siendo entonces cuando la población experimentó un notable desarrollo que queda patente con la construcción de un palacio en el interior de su alcazaba. De ahí en adelante, los gobernantes la emplearon como centro administrativo de la región y se preocuparon por mantener la ciudad bajo su poder, ampliando y reforzando los almorávides la fortaleza  con la esperanza de evitar que cayese en manos cristianas como había ocurrido con la conquista del Cid (1090-1102).

Cuando en el siglo xiii los cristianos conquistan Valencia, Onda había pasado a ser el centro de un espacio rural formado por distritos castrales secundarios y alquerías adscritas a ellos o a la madīna. Se había convertido en una especie de capital de comarca, con funciones administrativas sobre el territorio, un gran peso demográfico e importantes actividades económicas que hacían converger en ella comerciantes, personajes de la élite cultural e intelectuales que dejarían constancia de la importancia de la ciudad a través de textos y mapas. Además, con el avance de la conquista, también había adoptado una nueva función: fortaleza de frontera (ṯagr)


--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Aproximación a los caminos de Onda durante el siglo XIII: comunicación y relación entre una población y su área de influencia 

Belén Fresquet Ucedo

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El puerto de Onda es Torre de Onda, a 400 m de la escollera de poniente del actual puerto de Burriana junto al camino de Serratella, han desvelado la existencia de un asentamiento íbero de tres hectáreas con calles paralelas a la costa y protegido por una muralla que parece despuntar en la zona como principal centro de la comarca y con una notable actividad comercial tras la desaparición del Solaig (Betxi) y de La punta en el valle de Uxó.

jueves, 23 de noviembre de 2017

TARRACO DURANTE LA REPÚBLICA ROMANA

Después de la Segunda Guerra Púnica, a pesar de que los cartagineses pierden todo control a favor de Roma, la  situación en Hispania resulta igualmente complicada. Se inicia entonces un largo periodo  de guerras entre romanos y celtíberos. Durante ese periodo, Tarraco fue un centro importante de abastecimiento y base para las operaciones militares. 

Los generales romanos consideraron la ciudad idónea  para enviar allí a los veteranos, distribuir loss refuerzos y organizar todo el ejército. Por lo menos en 1os años 195 y 180 a. C. esta documentada Tarraco como base militar. 

Ciertamente durante las guerras hispanas de la mitad del siglo II a. C. la ciudad de Tarraco tuvo ese papel. Seguramente durante este tiempo, como también ya en la Segunda Guerra Púnica, estaría estacionada en Tarraco una guarnición permanente. A la vez, su significado de centro de abastecimiento debió fomentar el comercio de la ciudad y es también lógico que el numero de sus habitantes creciera poco a poco.

Durante el siglo I a. C., hasta el Principado, apenas hubo acontecimientos políticos o militares que afectaran de cerca a Tarraco. Sin duda fue una gran suerte para sus habitantes quedar al margen de las terribles guerras civiles del ultimo siglo de la República. 

Solo en dos ocasiones se produjeron movimientos subversivos politico-militares que implicaran a Tarraco más o menos directamente, pero la cautela política y cierto oportunismo de sus habitantes salvaron ambas veces la ciudad de la desolación y la destrucción. 

Las últimas luchas entre Sertorio y Pompeyo tuvieron lugar en el litoral oriental de Hispania en torno al 73 a. C. Cuenta Estrabón (111, 4, 9) que  Pompeyo consiguió una de sus últimas victorias, poco antes de la definitiva derrota de Sertorio, no lejos de Tarraco. Sus habitantes, al igual que 1os de Dianium, habrían guardado lealtad a Sertorio hasta el final de las luchas. No obstante, es de suponer que 1os Tarraconenses lograron ganarse la simpatía del vencedor. Hacia el año 71 a. C., cuando Pompeyo obtuvo su segunda aclamación imperial por la sumision de Sertorio, los habitantes de Tarraco le dedicaron en el Foro Bajo una inscripción honorifica.

La lealtad a Pompeyo no duro mucho. Cuando en el año 49 a. C. Cesar venci6 a 10s seguidores de Pompeyo cerca de Ilerda, 10s Tarraconenses enviaron también una mision para rendirle tributo y apoyaron a su ejército con alimentos. La inscripción honorifica a Pompeyo tenia que desaparecer del Foro: se dió la vuelta a la Iápida y en su dorso se grabó una dedicatoria a un senador llarnado P. Múcius Scaevola, seguramente un oficial cesariano. Poco después, César visito también Tarraco y recibió aquí a las delegaciones de sumisión de toda la Hispania citerior. Un poco antes o después de la muerte de Cesar, Tarraco obtuvo el rango de colonia.

El puerto


tarragona_puertoCuando 1os romanos convirtieron Tarraco en base para sus expediciones para la Segunda Guerra púnica, el puerto fue ampliado. Ya en el año 217 a. C. no menos de 30 longae naves podian echar anclas en el puerto, más otro buen número de barcos de carga que trajeron aquel año 8.000 soldados romanos a Hispania.

En el año 211 a. C. arribó aqui otra armada romana, todavia mas grande, con dos legiones y más de 13.000 soldados.

La parte mas alta de Tarraco, protegida por la muralla, servia probablemente -aparte de 1os supuestos edificios de culto- para el alojamiento provisional de las tropas desembarcadas en el puerto. Sin embargo, no puede comprobarse que existieran cuarteles en 1os sectores superior y medio de la ciudad. Es posible que dado el clima benigno de Tarraco fueran suficientes, para una estancia provisional, 1os alojamientos en tienda.

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TARRACO EN LA ÉPOCA DE LA REPÚBLICA ROMANA

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Tarraco, durante la República, fue probablemente una ciudad libre.

La población de Tarraco durante la República se componía de inmigrantes e indigenas. La ciudad, siendo una base militar, atraería desde los primeros momentos a comerciantes y artesanos; es posible también que parte de los veteranos, licenciados del ejercito, se establecieran aquí. Los indigenas procederian, en su mayoria, de las cercanias de la ciudad; no solo construyeron la muralla por orden de los romanos, sino que también encontraron en Tarraco condiciones favorables para su desarrollo económico y social.

La vida económica 


Lógicamente,  la vida económica de la ciudad tiene como elemento clave el puerto. Los productos agrarios de mas importancia fueron el vino, aceite de oliva, frutas y verduras. Sobre el tema de la pesca recordemos 10s piscatores Tarraconenses citados por Livio o Avieno. La base económica para el funcionamiento de Tarraco estuvo tambien en el comercio. Se importaron principalmente ceramica, objetos metalicos y articulos de lujo de ltalia (como ocurriera mas tarde); una parte de las anforas estampilladas  procedian de las grandes casas comerciales de Italia. Se exportaron sobre todo productos de la agricultura local (p. ej., en el año 49 a. C., alimentos para las tropas de César) y tambien las famosas producciones tarraconenses de lino.  En el sector de la artesania prosperaron por lo menos, ademas de las fabricas de tejidos de lino, 10s talleres de picapedreros encargados de esculpir 10s ornamentos arquitectónicos de piedra y las lapidas con inscripciones.