jueves, 20 de octubre de 2016

Metales en el este de la península ibérica durante el segundo y el primer milenio a.de C.


Segundo milenio a. de C. en Pic dels Corbs


Durante todo el segundo milenio a. de C., en los valles de  las estribaciones meridionales de la sierra de Espadán, entre los ríos Palancia y Mijares, se concentraban varias minas. A su alrededor se ubicaba un conjunto importante de poblados, una situación similar a la del Alto Palancia, con la diferencia de emplazarse mucho más próximo a la costa, aunque en un entorno  no menos agreste.  

El Pic dels Corbs no esta lejos de este núcleo. La presencia de los restos arqueológicos de un pico minero  podría ser la señal de que los pobladores de este asentamiento se dedicaron tanto la extracción directa, factible por la proximidad a las minas, como a la preparación de la materia prima en el poblado.
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Por otro lado, los grupos que viven más al interior, en los valles montañosos, no son sólo pastores, sino que intervienen también  en la extracción de minerales.

Todo lo que tiene que ver con los metales es importante en aquel tiempo. Tener un arma de bronce o una herramienta, o un adorno, marca la diferencia entre unos y otros y es la expresión más clara ante la comunidad del prestigio del que la posee.


Aunque algunos minerales están en minas próximas, otros sin embargo, hay que traerlos de más lejos. En el caso del asentamiento del Pic dels Corbs, el estaño, componente básico, junto con el cobre, para fabricar bronce, tiene que venir de cien o doscientos kilómetros al sur o al oeste, con lo que esto implica de tener que relacionarse con otras gentes.

Hacia el año 1700 a. de C. puede decirse que se está entrando en la fase tardía de la Edad del Bronce. Hacia el 1100 a. de C., estamos ya en la fase final. 

Pero es a partir de año 700 a. de C., ya en el primer milenio, cuando se producen cambios más radicales al menos en el ámbito tecnológico. Estamos entrando en la Edad del Hierro. No sólo cambia la tecnología de base sino que se incorpora en el territorio este peninsular una segunda llegad de la cultura del campo de urnas, situada más al noreste,  y sobre todo, comienza a intensificarse el comercio fenicio. 

Los cambios se hacen más evidentes en algunos rasgos importantes. En la forma de construir se deja de utilizar la planta circular para generalizase la plana rectangular (que genera más espacio, pero que requiere habilidades constructivas más sofisticadas).  El número de poblados aumenta y el territorio empieza a verse más ocupado.


La primera Edad del Hierro


En el siglo VI a. de C:, no sólo el hierro es importante; otros metales como el plomo o la plata también lo son. El empleo del plomo como metal para la manufactura de objetos hace su aparición en la península ibérica en la primera mitad del I milenio a. de C., en relación a la explotación y obtención de plata a partir de minerales argentíferos mediante la técnica de copelación. La introducción de esta técnica se relaciona con la colonización fenicia y es en yacimientos coloniales donde primero se registra la aparición del plomo metálico, generalizándose y ampliándose sus usos a lo largo de la Edad del Hierro entre las poblaciones indígenas. 

En el Mediterráneo oriental la técnica de copelación y el uso de plomo metálico era conocido desde finales del IV milenio AC, sin embargo el conocimiento tecnológico no se transmitió al Mediterráneo occidental hasta el momento de la colonización fenicia. 

¿Había minas con interés suficiente para ser explotadas en la parte central  del este de la Península Ibérica?

No necesariamente. Existe alguna posibilidad de que algunas minas  pudieran haber sido explotadas en esta época. Lo que sí parece claro es que ninguna de estas minas tuvo un aprovechamiento para obtención de plata, y solo serían beneficiadas para obtener plomo metálico o usarlo en procesos de copelación donde era necesario añadir plomo. 

Sin embargo, La presencia de plomo originario de Gádor y de otras zonas desconocidas señala que estos yacimientos formaban parte del circuito comercial fenicio, como queda atestiguado por otros materiales cerámicos. Entre esos productos intercambiados no parece que la galena de su entorno figurara como elemento para ser exportado. 

Para introducir una tecnología en un territorio, la materia prima no es un factor limitante. Conocida un técnica, el desarrollo tecnológico es una combinación de materia prima, manufactura y comercio. Los materiales de base pueden ser importados. 

Resultado de imagen de tecnica de copelación antiguaSin embargo, la técnica misma, el saber hacer, no puede surgir en cualquier parte. Tienen que darse una serie de condiciones favorables para que pueda surgir en un punto determinado, o tiene que ser transferido desde el  lugar en el que se ha producido la innovación tecnológica. 




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Plomo metálico en yacimientos de la I Edad del Hierro en la Provincia de Castellón: Explotación de recursos mineros y circulación del metal

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miércoles, 28 de septiembre de 2016

LA EDAD DEL BRONCE EN EL ESTE DE LA PENÍNSULA IBÉRICA

La extensión de la cultura del vaso campaniforme
A finales del tercer milenio, o principios del segundo milenio a. de C., empieza a haber cierta actividad metalúrgica en el este de la península ibérica. Esta actividad surge dentro del contexto de un forma de vida que los arqueólogos identifican como cultura del vaso campaniforme, en la que el vaso campaniforme es una cerámica de lujo, que junto con las armas de cobre, los brazales de arquero, las joyas de oro (muy raramente en plata) y los botones con perforación “en v”, forman parte de un “paquete de objetos de prestigio” difundido por procedimientos comerciales. 

Lo relevante es que este tipo de cerámica quedó restringido al uso de una élite, y esa es la clave, la existencia en ese tiempo, la segunda parte del tercer milenio, de un élite ávida de bienes de prestigio, entre los que se encontraba el vaso campaniforme, representativo de una moda, una vajilla de lujo usada por las élites europeas en ceremonias sociales asociadas a la bebida, empleada también en pactos políticos, transmisión de conocimientos y alianzas matrimoniales; que sirvió para beber cerveza o hidromiel. Pero también fue usado en algunos casos como un recipiente de reducción para fundir minerales de cobre. Todo ello representativo de una forma de vida extendida por buena parte del sur y el oeste de Europa.

La actividad metalúrgica se va generalizando en el este de la península ibérica en la primera mitad del segundo milenio, llegando a las comunidades locales más o menos pronto dependiendo de su proximidad a los centros de aprovisionamiento. La base de la fabricación de bronce es el cobre y éste es el que ya estaba presente en la cultura campaniforme. la pericia metalúrgica que se difunde ahora es la del aprovechamiento de otros metales. 

A la vez que se aprenden la técnicas metalúrgicas, tiene mayor importancia localizar minas que proporcionen también localmente los minerales necesarios. De todas las aleaciones del cobre con otros metales la que va a resultar más útil es la del estaño, para dar bronce, la aleación que va a dar nombre a toda la Edad.














jueves, 22 de septiembre de 2016

CRONOLOGÍÁ BÁSICA DE LA EDAD DE LOS METALES EN EL ESTE DE LA PENÍNSULA IBÉRICA HASTA LA ROMANIZACIÓN

EDAD DEL BRONCE 

(1900  - 700  a. de C.)

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Bronce LEVANTINO-IBÉRICO antiguo:
1900-1600 a. C.

Bronce LEVANTINO-IBÉRICO medio: 
1600-1300 a, C.


Bronce LEVANTINO-IBÉRICO tardío:

1300 y el 1.100 a.C.

Bronce LEVANTIINO-IBÉRICO final:
1.100- 700 a. C.



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Nota: la denominación "ibérico" es problemática durante el bronce porque todavía no se ha producido el proceso de iberización. LLamarle valenciano puede es una opción aunque Valencia no se funda hasta el 138 a. de C. La identificación simplemente geográfica de levantino puede ser quizás menos conflictiva.
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La Edad del Bronce en la Península Ibérica: periodización y cronología

Martín Almagro-Gorbea

http://www.cervantesvirtual.com/obra/la-edad-del-bronce-en-la-pennsula-ibrica---periodizacin-y-cronologa-0/01a24d12-82b2-11df-acc7-002185ce6064.pdf

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. El territorio en el bronce valenciano. Estado de la cuestión





El Pic dels Corbs como modelo de interpretación de la edad del bronce en el norte del País Valenciano.
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EDAD DEL HIERRO
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HIERRO ANTIGUO (700-550). IBERIZACIÓN 

SIGLOS VII Y VI a.de C.: intensificación del comercio fenicio.



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GUERRAS PÚNICAS



226 a. de C. Tratado del Ebro



218. Sitio de Sagunto por Anibal

217- 211 a.de C.

Cneo Escipión al frente de la flota romana. Autor Albert Álvarez Marsal



217. Batalla naval del Ebro



215. Batalla de Dertosa




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EDAD ANTIGUA . ROMANIZACIÓN


138. a. de C. Fundación de Valentia



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miércoles, 14 de septiembre de 2016

Ilercavones, edetanos, fenicios y griegos.El complejo mundo social íbérico.

En la zona central del este de la península ibérica, alrededor del año 700 a. de C., se están produciendo cambios importantes. 

Estamos en el periodo final de la Edad del Bronce y algunos aspectos básicos de la vida de los habitantes de este territorio empiezan a ser diferentes de aquello que fueron durante los dos milenios anteriores. Se está saliendo de la Edad del Bronce para entrar en la Edad del Hierro. Algo que al otro lado del Mediterráneo, en el Egeo, se había producido unos cientos de años antes, tras las invasiones dorias, el fin del sistema palacial micénico, la caída del imperio de los hititas y el ascenso de los asirios, entre otros acontecimientos importantes.

Por el relato de los historiadores antiguos, parece que los habitantes al norte y al sur del río Mijares (Idubeba según PLinio) se sentían y hacían sentir a los de fuera que pertenecían a pueblos distintos: los edetanos habitando las tierras entre el Jucar y el Mijares, y los ilercavones en el territorio entre el Mijares y el Ebro. Más al sur del Jucar, hasta el Segura, quedarían todavía otros, que siendo parecidos, no se sentían tampoco iguales: los contestanos.

Son precisamamente los contactos con ese otro lado del mediterráneo, que ya estaba eb otra fase, los que directa o indirectamente, van a tener gran influencia en los cambios que se están produciendo. 

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En tierras de los ilercavones, al norte del río Mijares, encontramos establecimientos próximos a la costa que se abren indudablemente al comercio fenicio y, a su vez, constituyen vías de penetración hacia el interior, 

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Edetanos
Al sur del Palancia, sin embargo,  la configuración de la costa no ofrece lugares aptos para esta clase de establecimientos puesto que las desembocaduras del Turia y del Júcar son zonas pantanosas y de marjales y la Albufera (de Valencia) ocupa una gran extensión, No hay puntos idóneos para el atraque naval hasta llegar a Cullera, aislada en su posición. Además la vía Heraklea o Hercúlea, según el trazado que se deduce de Estrabón  rehuía esta zona, bordeándola desde algún punto al sur de Sagunto hasta más al sur de Saitabi (Xativa), por lo que hasta después del 121 antes de J. C., como pronto, no se podía atravesar la zona inmediata a la costa.

Pasados quizás 200 años desde el inicio del Hierro, a partir del siglo V a. de C., podemos  ya distinguir los rasgos característicos de la cultura ibérica, constituidos por una respuesta indígena a los estímulos recibidos desde fuera y que se manifiestan paralelamente a una intensificación de las relaciones a través del Mediterráneo, marcadas, ya en esta época, por un predominio de materiales de origen y ascendencia griegos, lo que dará lugar a que la cultura ibérica tenga una matización clásica desde su inicio.

A pesar de todo,  la civilización ibérica no supone, con respecto a la de la Edad del Bronce, un cambio radical ni en la situación topográfica de los poblados ni en su estructura. En muchos aspectos, éstos recuerdan a los del Bronce, pero con ciertos matices diferenciales como el poseer, por regla general, una mayor extensión y una organización, en ciertos casos, más compleja. Aparecen por primera vez una serie de núcleos que podemos denominar ciudades, como el Castillo de Sagunto.

Junto a estos hábitats urbanos, que por una causa u otra adquieren una personalidad superior al resto de los poblados, existen otros que, si bien no llegan a la categoría de ciudad, pueden ser calificados de centros destacados. Todos ellos poseen una organización compleja, con casas que se distribuyen a lo largo de calles que pueden ser escalonadas cuando, para aprovechar la pendiente, se han construido terrazas artificiales descendentes; caminos de acceso desde la parte llana adecuados para el tránsito de carros, desagües para canalizar las aguas, aljibes, etc. Con sistemas defensivos provistos de torres de planta cuadrada o circular e, incluso en algunos casos, fosos excavados y recintos situados en lo alto de cerros con función puramente militar.

Alrededor de los grandes centros aparecen otros de menor importancia que constituyen un poblamiento rural, satélite de la ciudad principal. Esta población dispersa puede situarse en cerros y altozanos poco destacados y amurallados o en las partes llanas, al modo de  masías. 

Es durante este momento cuando se produce de forma definitiva el abandono de las cuevas como lugares de habitación.
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Con la cultura ibérica asistimos a la producción masiva de las cerámicas a torno, con un desplazamiento de las realizadas a mano de tradición indígena más antigua.

¿Cómo se introdujo esta técnica?

Para la la fase previa de primeras cerámicas a torno la influencia fenicia pudo ser fundamental. Pudo haber penetración de prototipos fenicios a través de contactos con la Turdetania (entre el Guadiana y el Guadalquivir) en la propia península, y contactos directos con fenicios llegados a la costa. El progreso en la técnica de fabricación y cocción, se produce quizás un poco más tarde a través de los contactos con el mundo griego que se van haciendo más intensos a partir del siglo V antes de J. C.,  lo cual explica también la imitación por parte de los iberos de formas de la vajilla griega clásica.

Por supuesto, otro hecho destacable es el la divulgación de uso del hierro, en armas, indumentaria y toda clase de útiles para la agricultura, la carpintería, o la albañilería. Se ha entrado de lleno en la Edad del Hierro.

Los útiles de la agricultura se hacen más diversos y a la par se introducen nuevos cultivos que serán básicos en los siglos siguientes y que son además muy rentables: el olivo, la higuera,  la vid y algunas hortalizas.

Cambios en las técnicas y nuevos cultivos favorecen a aquellos que por alguna razón son capaces de utilizar mejor esas técnicas y rentabilizar esos cultivos, y con ello, se acentúan la diferencias entre unos y otros y se hacen más marcadas las diferencias sociales.

La estructura social cambia, y cambian también los ritos, y algunos individuos se introducen en la técnica de la escritura y en nuevas expresiones artísticas.

La cuevas se relegan a lugares de culto reflejando el modo de culto existente en el mundo griego. 

El modo de escribir, de izquierda o derecha o vicevesa, indica quizás las distintas influencias en este territorio desde la turdetania o desde el mundo griego y fenicio , y ofrece motivos para discutir cuáles fueron las  primeras, cuáles las predominante o si convivieron. 

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La iberización en el País Valenciano

D. FLETCHER, E. PLA, M. GIL-MASCARELL y C. ARANEGUI

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Quizás la influencia de los fenicios fue mayor al norte del Mijares, y la de los griegos al sur, marcando las diferencia ente edetanos e ilercavones. O quizás incluso fue esa diferencia la que les hizo percibirse y ser percibidos como distintos cuando los ya completamente íberos tuvieron contacto con los romanos.
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Sobre los sistemas de escritura ibéricos:

LENGUAS Y ESCRITURAS PRERROMANAS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA


Ana M. Vazquez Hoys

UNED

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El complejo mundo social ibérico


En el siglo V a. de C., ya se puede hablar sin duda de lo ibérico y del complejo mundo social que lo constituye. La ciudad ibérica es compleja y es un espacio bien definido con respecto del exterior. La muralla cierra y delimita lo interior frente al campo abierto y desprotegido que queda afuera.


La puerta es un elemento entonces fundamental para conectar los dos espacios. 

Cuando Tito Livio (XXI: 7, 8, 11, 14), mucho después, relatará la toma de Arse-Saguntum en el año 219 a.C. menciona un potente dispositivo defensivo con torres, un camino de ronda y la existencia de una ciudadela fortificada con un doble recinto.  Aunque no dice nada respecto a las puertas de la ciudad, sin embargo, en la ladera sur del cerro se han hallado los restos de una puerta junto a una torre. El hallazgo de dos sillares con huellas de quicialeras en un entorno próximo a las excavaciones no permiten dudar sobre su vinculación con un sistema de cierre.

La puertas son también puestos de guardia y control de las mercancías y de los transeúntes y, desde el punto de vista urbanístico, elementos clave en la articulación y organización del trazado urbano. Se planifican  junto al resto del sistema defensivo, y es significativo que sean estructuras diferenciadas, cuidadas en su construcción y monumentalizadas. 

Algunas pueden ser clasificadas como entradas de recubrimiento, ubicadas entre dos lienzos de muralla que se cruzan, de modo que se configura un pasillo que puede ser más o menos largo que determina un eje de entrada tangente o paralelo a los lienzos de la muralla. 

¿Por qué se hacen necesarias las murallas y las puertas?

Lo que en principio parece diseñarse más como delimitación y vigilancia, se va reorientando hacia la salvaguarda de amenazas que se sienten más cercanas y evidentes. De las tres o cuatro puertas de los poblados, se van tapiando algunas para dejar las entradas imprescindibles. 

Los tapiados son indicativos de la existencia de amenazas de asalto pero, además, los expertos han detectado construcciones que denuncian historias más complejas.

Estructuras construidas sobre derrumbes  parciales de la muralla y derrumbes de las mismas puertas. En algunos casos estas historias acabaron con el abandono del poblado puesto que hay evidencias de incendios en casas, en las puertas y en la muralla, e incluso de muchos objetos como joyas de oro, herramientas, elementos de vestimenta y adornos personales que aparecen diseminados por las calles, o en las entradas de las casas. Se han hallado incluso ocultaciones de plata nunca recuperadas.

Las armas encontradas en las puertas, sobre el suelo o entre los derrumbes, no son ajenas a este final conflictivo: puntas y conteras de lanza,  puntas de flecha de bronce, falcatas, puntas de lanza, mangos de escudo. Todas estas evidencias llevan a pensar en fortificaciones asaltadas en un contexto de conflicto en el que el asedio formal con bloqueo o cerco no se da, pues los ataques se deben más a sorpresas o argucias entre pequeños grupos que a grandes maquinarias de asalto o a ejércitos numerosos. Estamos en el siglo IV a. de C.

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Helena Bonet Rosado Jaime Vives-Ferrándiz Sánchez 
Servicio de Investigación Prehistórica – Museo de Prehistoria de Valencia
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jueves, 8 de septiembre de 2016

¿Vulneró Anibal el Tratado del Ebro sitiando Sagunto?

Sagunto es el detonante o el pretexto, tal vez a su pesar, para el estallido de la Segunda Guerra Púnica. Roma considera el ataque de Anibal a Sagunto como casus belli, un motivo suficiente para iniciar una guerra, pero por qué se produce el ataque de Anibal es algo que no está claro. No lo estuvo para los historiadores antiguos ni  lo está para los de ahora.

Tampoco se sabe con certeza cuándo se habían iniciado las relaciones entre Sagunto y Roma más allá del genérico“muchos años antes de la época de Aníbal” en expresión de Polibio.  


El hecho de que Roma no intervenga durante el sitio de Sagunto  apunta a que el acuerdo entre ambas ciudades no era de carácter jurídico lo que le impedía actuar legítimamente en el conflicto.

¿Qué clase de acuerdo había entre Roma y Sagunto? ¿Qué acuerdos tenían romanos y cartagineses? ¿ Quién vulneró los acuerdos?

En el año 226 a. C. Se firma el Tratado del Ebro, por el que el río Ebro se fija como  la frontera natural y límite de los dos imperios.

Una primera cuestión es la razón de la firma del tratado.

Amilcar es sustituido por su yerno Asdrúbal, conocido más por sus dotes de diplomático que de estratega militar.  En poco tiempo Asdrubal no obstante consigue un gran prestigio en la zona que genera desconfianza en ciudades como Sagunto  que miran a Roma como garantía de protección. Pero Roma en ese tiempo tiene otros frentes abiertos: los galos están dando problemas que requieren toda la atención. Es por ello que resulta verosímil que fueran los romanos los que se dirijan a Asdrubal para fijar una frontera que permita olvidarse por el momento de conflictos entre cartagineses y romanos para que éstos se concentren en el asunto galo.

Resultado de imagen de tratado de ebroAsí planteado el acuerdo, Sagunto queda del lado cartaginés, pero los historiadores romanos siempre contaron que el sitio y ataque a Sagunto por Anibal, hijo de Amilcar, fue una vulneración del tratado. 


¿Debían los cartagineses respetar la independencia de la ciudad de Sagunto, bajo la protección y supervisión de los comisionados romanos, a pesar de estar al sur del Ebro?



Para zanjar este asunto, algunos expertos han optado por  la hipótesis de que el río al que se refiere el tratado no es el Ebro sino algún otro al sur de Sagunto, pero es una suposición un tanto extraña, por lo que parece más lógico explorar otras vías de explicación.

En la Península, aunque sin duda había otros puntos de comercio o emporia frecuentados por griegos en las costas mediterráneas peninsulares, Sagunto debía de ser, además de uno de los más antiguos, uno de los más importantes.

Sagunto, vinculado o dependiente del asentamiento ibérico  Arse, pero separado de éste, estaba ubicado junto al mar, en el actual Grau Vell desde finales del s. VI a.C. con una clara vocación comercial , esto es, de favorecer la llegada y el acceso de aquellos comerciantes que circulaban por las costas mediterráneas de Iberia y que podían hallar en ese punto de intercambio, en ese emporion, las facilidades necesarias para proceder a los intercambios.

Con el tiempo, la situación de Sagunto durante la segunda mitad del s. III a.C. muestra la concurrencia de intereses diversos y, ocasionalmente, opuestos. La presencia directa de Cartago, con deseos de permanencia que se demuestra con la fundación de Cartago Nova, tiende a ejercer un control directo sobre los puntos en los que se producen los intercambios, es decir, los emporios.

Sagunto se ve, pues, inmersa en un mundo de intereses encontrados que, tomando como base los objetivos comerciales, tiende a proyectarse a niveles de control, económico y político. A la tradicional relación del ámbito saguntino con el comercio griego dirigido desde Emporion (Ampurias) y Masalia (Marsella),  y al púnico dirigido desde Ibiza, a los que se va sumando con cierta timidez el comercio itálico, basado en las relaciones amistosas entre Masalia y Roma, se le añade de improviso la presencia cartaginesa. La fundación de Cartago Nova provoca un cambio radical por la introducción de un nuevo componente político, que no podía dejar de introducir desequilibrios importantes en toda la región.

La iniciativa por parte de Roma del Tratado del Ebro en el año 226 a. de C. es una primera señal de cómo ésta intenta coartar el expansionismo cartaginés algo que, en ese momento, Asdrúbal acepta porque, implícitamente, obtiene un reconocimiento de su política, sellado con la fundación de Cartago Nova. Sin embargo, no parece lógico que el tratado se abordara  la situación ni de las comunidades indígenas ni de los emporios situados al sur del Ebro porque ni ello tenía sentido desde un punto de vista jurídico ni Asdrúbal hubiese aceptado entonces las condiciones romanas.


La nueva situación produce una serie de enfrentamientos internos con los círculos dirigentes que serían, al menos en parte, procartagineses.

Roma interviene en esos conflictos internos  con la ejecución de una serie de notables cuya proximidad con Cartago quedaría, así, certificada. Si, al tiempo, el conflicto interno surge también porque se agudizan las tensiones entre grupos oligárquicos y populares es algo que tampoco se puede descartar.

Resultado de imagen de virtus romanaEn ese contexto se produce el asedio de Sagunto por Anibal, que no vulnera el tratado, puesto que Sagunto está al sur del Ebro y no parece verosimil que  el tratado tuviera una clausula especial sobre Sagunto.

Pero, eliminado el peligro galo, Roma ya no ve con buenos ojos el creciente poderío cartaginés en la Península Ibérica y mucho menos que esta peligrosa empresa se llevara a cabo por personalidades como las de los caudillos Bárcidas. Por ello necesitaba un pretexto para intervenir de manera directa en la Península y éste se lo proporcionó Sagunto y su asedio que se justifica después con la añadiendo la clausula o falseando la ubicación de Sagunto con respecto del Ebro, con el fin último de salvaguardar la virtud de Roma.


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Sagunto, el emporion de Arse, punto de fricción entre las políticas de Roma y Cartago en la península Ibérica


Adolfo J. DOMÍNGUEZ MONEDERO Universidad Autónoma de Madrid

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Zακαvθα (Sagunto) y el Tratado del Ebro (226.a.C.)

 El problema de un casus belli. 

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lunes, 29 de agosto de 2016

FENICIOS EN IBERIA. EL CENTRO RECEPTOR DE TORRE LA SAL


Canaan

Los habitantes de Canaán, quizás procedentes de Arabia, Amurru, el país de Edom o de Moab, mezclados con los autóctonos habitantes paleolíticos y neolíticos se establecieron en la costa desde el monte Carmelo hasta Ugarit.  En esta costa fundaron numerosos puertos, Biblos, Sidón o Tiro, en cabos o islas próximas al litoral.

Desde el III milenio entraron en contacto con Egipto, país al que suministraban madera de cedro y de  abeto, muy adecuadas para la construcción de  barcos; además de  aromas, aceites y resina. 

Sobre todo Biblos y Sidón desde el siglo .XVIII a. de C. mantenían relaciones con los egeos, dueños del mar, cretenses primero y micenios después, que frecuentaban sus puertos. 


Cuando la invasión de los misteriosos pueblos del mar, hacia el 1200 a. de C., los liberó de la tutela egipcia, reemplazaron el poder micénico en la zona, que había entrado en su edad oscura.  

A partir de entonces conservaron su independencia bajo la tutela de Tiro y alcanzaron una era de prosperidad. 

Hacia las columnas de Hércules


Su área de influencia se extendió progresivamente. Por una parte, desempeñaron el papel de agentes e intermediarios entre occidente y oriente, controlando, por tierra, los puntos a donde iban a parar las caravanas del desierto.  Hama, Damasco o Thapsaco son lugares donde adquirían las mercancías orientales; y por otra parte, fundando, alrededor del Mediterráneo, numerosas factorías comerciales y colonias. 

En el siglo X  a. de C., ya estaban  instalados en Chipre y en las costas de Asia Menor, donde chocaron con los griegos, que los desbancaron de Rodas, de las Espóradas y de las Doradas, donde habían permanecido durante algún tiempo.

mapatartessosBuscaron entonces nuevos mercados en el Mediterráneo occidental dejando Tirrenia a los etruscos y a los griegos. Establecieron en Sicilia occidental y en las islas de Malta, Gozo y Pantelleria bases propicias para el comercio con Africa. 

A través de Cerdeña e Ibiza llegan a la península ibérica, al país de Tarsis, donde sus barcos recogen el estaño y la plata procedentes de la península o de las islas Casitérides.

Su poder era naval. Cualquier innovación técnica que facilitase una mayor carga de mercancías, más rapidez o protección frente al enemigo era aplicada inmediatamente a los navíos. Sus embarcaciones tenían el casco con forma ancha y redonda. Los griegos las llamaban gaulós (bañeras).

La habilidad marinera de los fenicios era ampliamente conocida entre los pueblos vecinos y suscitó siempre una gran admiración. En realidad, el dominio de los medios de navegación y el profundo conocimiento de los mares y de los elementos atmosféricos, junto con la costumbre de los tráficos marítimos, les permitieron llegar a ser un ejemplo en la cuenca mediterránea. De aquí la fama que tenían de crueles piratas o hábiles comerciantes, de astutos o estafadores mercaderes o de grandes e intrépidos navegantes. 


Sea como fuere, los fenicios, animados por el deseo de adquirir fuentes cada vez más nuevas y remuneradas de aprovisionamiento de materias primas y de comerciar los productos propios elaborados en la madre patria, recorrieron enormes distancias, siendo los pioneros en trazar rutas hacia el Mediterráneo occidental y, más allá de las columnas de Hércules, hacia las costas atlánticas de África y de Europa, abriendo a la historia la cuenca occidental del Mediterráneo.


Los fenicios desconocían la brújula, lo que les obligó en principio a navegar de día, bordeando la costa, sin perder de vista el litoral, en breves etapas, atracando de noche en puntos de la costa, practicando una navegación de cabotaje. Inicialmente, estos marinos fenicios se orientaban siguiendo los accidentes orograficos costeros, como penínsulas, estuarios, cabos o simples salientes costeros. Esta navegación la practicaron los fenicios hasta el siglo XI a. c, siendo a partir de esta fecha cuando los fenicios deciden adentrarse en aguas lejanas, como Creta, Sicilia, Cerdeña, la Península Ibérica y más allá.

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LOS FENICIOS Y EL ATLÁNTICO

GONZALEZ ANTÓN, R., LÓPEZ PARDO, F. Y PEÑA ROMO, V. 

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Navegar a grandes distancias. La Estrella Fenicia


A diferencia de la navegación de cabotaje,  la navegación de largo recorrido tenía lugar durante la noche orientados por la constelación de la Osa Mayor, conocida en el mundo antiguo con el nombre de Estrella Fenicia.


La velocidad de la flota comercial giraba en torno a los 2-3 nudos, en un día se podían recorrer más de 50 millas marinas, que permitían llegar, salvo en algunas travesías de especial longitud, a la vista de las costas. 

Cuenta el historiador Polibio la noticia de que por lo que se refiere a la velocidad máxima del recorrido de un trecho de mar del que se tenía conocimiento, en ocasiones se habían recorrido 125 millas marinas en 24 horas con una media de más de 5 nudos por hora.


Según los cálculos estimados, un trayecto entre las costas de Fenicia y las columnas de Hércules podría  durar unos dos meses.



La navegación comercial tenía lugar casi exclusivamente entre los meses de marzo y octubre, es decir, durante la temporada más benigna del año, y empezaba con especiales ceremonias, con la intención de propiciar los tráficos marítimos. La falta de vientos constantes, como los alisios en la cuenca del Mediterráneo, constituyó seguramente un problema no leve para los largos trayectos, con relación al tipo de velamen en uso en aquella época. 

Sin embargo, la inconstancia de los vientos mediterráneos y su orientación tan variable, aunque a veces impusieron paradas de varios días de duración, también permitieron que el tráfico comercial se desarrollara en todas direcciones, sin necesidad de que hubiera temporadas de espera o de que se dieran giros condicionados por los vientos.



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EL BARCO MERCANTE FENICIO EN EL PERIODO PRECOLONIAL DEL PRIMER MILENIO A.C


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Gran resonancia tuvieron en la antigüedad los viajes de exploración con fines comerciales, efectuados por los  fenicios en búsqueda de metales o de nuevos mercados. 

Cuenta el historiador Heródoto que los fenicios, por encargo del faraón Necao, realizaron hacia finales del siglo VII a.C. un viaje de tres años que los llevó a circunnavegar el continente africano de oriente a occidente. 

Hacia finales del siglo V a.C., el cartaginés Hannón, poniendo vela desde Cartago hacia el océano Atlántico, traspasó las columnas de Hércules, llegando hasta el golfo de Guinea. También de ese tiempo es el viaje del cartaginés Himilcón a lo largo de las costas atlánticas de Europa hasta alcanzar la Bretaña y, tal vez, las islas Casitérides (Gran Bretaña e Irlanda). 

Algunos hallazgos arqueológicos atestiguan la presencia, aunque temporal, de los cartagineses en las islas Azores, mientras ulteriores noticias de antiguos autores cuentan viajes fabulosos efectuados por los fenicios en regiones del océano Atlántico.


Para poder desarrollar sus actividades comerciales, los fenicios utilizaron barcos equipados adecuadamente para dichos fines, que explotaban todos los recursos puestos a disposición por la técnica de los astilleros de la época . 

Los barcos de transporte fenicios tenían una longitud comprendida entre los veinte y los treinta metros y la anchura era de seis o siete metros; el calado era de un metro y medio aproximadamente, en analogía con la parte saliente del casco. 

Si las medidas ahora mencionadas corresponden a la mayor parte de la flota en uso, no hay que excluir los barcos mercantiles de mayores dimensiones. La popa era redondeada y culminaba con un friso de cola de pescado o en forma de viruta, así como la proa, también curvilínea, acababa en el aplustro, un friso zoomorfo representando la cabeza de un caballo. En el casco, a espaldas de la proa, estaban representados dos ojos, que, según la intención de cada caso, tenían que permitir al barco ver la ruta y tenían que causar terror a los enemigos. La propulsión de estos barcos estaba garantizada por la presencia del palo maestro que sostenía una vela rectangular, fija con una yerga que se orientaba según fuera la dirección del viento. La forma y la posición de la vela permitían al barco tan sólo unas andaduras con vientos provenientes de los cuadrantes de popa. El gobierno del barco estaba asegurado por el timón, un remo con las palas asimétricas muy amplias, que se sujetaba en el lado izquierdo, cerca de la popa. En el puente del barco, siempre hacia la parte de popa, surgía el castillo que ofrecía protección a la tripulación y contenía los aparejos además de la cocina de a bordo.

La tripulación de estos buques raramente superaba los veinte hombres, incluyendo al capitán armador y al piloto, puesto que la navegación de vela no requería un número mayor de marineros. 

Las embarcaciones de la flota de guerra de los fenicios y de Cartago eran sin embargo más delgadas que la flotilla comercial. Mientras la popa era semejante a la de los barcos comerciales, la proa se apartaba bastante, puesto que constituía la parte más importante de la embarcación y el arma ofensiva durante las batallas. 

Era precisamente en la extremidad de la proa donde se colocaba el espolón, es decir, una punta de bronce de diferentes perfiles que se utilizaba para destrozar los costados de los barcos adversarios. A los lados de la proa estaban ubicados los acostumbrados ojos, encima de los cuales se hallaban los orificios por los que pasaban los cables de las anclas. En el puente, siempre hacia proa, estaba situado el castillo, una estructura de madera que durante los enfrentamientos albergaba a los arqueros o las catapultas; en popa estaba en cambio el puente, reparo y alojamiento del capitán y de los oficiales. El gobierno del barco estaba asegurado por dos timones colocados en los costados, cerca de la popa. 

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Sobre la flota de guerra, la técnica de combate y la construcción naval:
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A partir del siglo X a. de C. los fenicios tenían pues los motivos y la habilidad marinera suficiente para acercarse a las costas de Iberia.

Durante el siglo VII, las redes de intercambio se hacen más intensas. La fundación de Ebussus (Ibiza) permite la consolidación de relaciones comerciales en las que se intercambian productos y se aportan nuevos conocimientos técnicos para la obtención de vino y aceite; nuevas técnicas para  la fabricación de cerámica  como el torno o nuevos tipos de hornos. Se obtendrán a cambio otros productos y en especial mineral de hierro y galena argentífera.


Fenicios en Torre la Sal

Los primeros contactos se producen en las playas, estableciendo pactos entre las comunidades locales y los navegantes, de tal modo que nuevos productos y las nuevas técnicas acaban en manos de las elites locales. 

Un producto que se introduce y que confiere prestigio al que los adquiere es el vino. Un negocio que conviene a los locales y a los navegantes fenicios es el intercambio de vino por mineral de hierro u otros metales.

Las playas de Torre la Sal cumplen con todos los requisitos para convertirse en un lugar de intercambio: minas, un lugar para desembarcar y accesos fáciles al interior de la península y a lo largo de la costa. 

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Durante el siglo VI a. de C., favorecido por los intercambios comerciales, se van produciendo numerosos asentamientos ordenados en el margen de la vía de la costa, un camino consolidado que sirve para redistribuir los productos procedentes del comercio fenicio desde el punto de desembarco. Son pequeñas masías agrícolas sin pretensiones defensivas. 

No obstante, uno de estos asentamientos irá adquiriendo mayor tamaño y atrayendo nuevos pobladores, haciendo que se abandone incluso el lugar estratégico en la cima del Tossal del Mortorum. Está  precisamente junto al punto de desembarco, que se convertirá con el paso del tiempo en un emporio comercial de primer orden. 

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Tossal del Mortórum (Cabanes, Castellón): un posible asentamiento minero con materiales fenicios de los siglos VII-VI aC

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Fenicios en el Torrelló de Boverot

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Gustau Aguilella Arzo*
Josep Lluis Peñarrocha**

Gustau Aguilella Arzo*
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Resultado de imagen de boverotEn la margen izquierda del río Mijares, a escasos 10 kilómetros de la costa, sobre un espolón del río,,se asienta un tell artificial de cuatro metros de potencia. Se trata de un asentamiento que comenzó a ser habitado a finales del bronce final o incluso antes y hasta los inicios de la iberización en los albores del siglo VI, pasando, por las influenciasde los campos de urnas y por los materiales importados fenicios occidentales. 

Con posterioridad se producirá un hiatus de población, hasta bien entrado el momento pleno y final de la cultura ibérica.


Los primeros contactos con los indígenas de estas zonas, a inicios y mediados siglo VII a. de C., este tipo de vajilla apenas se comercializaría en las costas


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Los expertos nos invitan a suponer, al igual que ocurre en el río Ebro, la existencia de un centro receptor y distribuidor de mercancías. Ese centro receptor hay razones para suponer que era Torre la Sal.
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Sobre la ciudad de Onusa que cita Livio y la relación con un ciudad comercial:

ONUS(S)A: TOPONIMIA Y COMERCIO ANTIGUOSEN EL LITORAL DEL MAESTRAZGO 

Luciano Pérez Vítatela


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